Fran Cortes
Administrador
Alforjero Mayor
   
Karma: 31
Desconectado
Mensajes: 1923
Me encanta que los planes salgan bien!
|
 |
« Respuesta #3 en: 24 de Julio de 2012, 11:34:49 » |
|
Pego aquí el correo que me ha enviado Iñaki sobre su ¡quinto! viaje por la TA:
Breve pero emocionante paso por la TransAndalus
El año pasado terminé la TransAndalus completa, quince días al año durante cuatro años. 2007, 2008, 2010 y 2011 me fueron necesarios para completar la vuelta entera. Cada año fue diferente: con más o menos con compañía, o en solitario; una aventura inolvidable. Pero una vez terminada esta vuelta a Andalucía, tenía dos ideas en la cabeza: volver a empezarla o pensar en algo nuevo, así que este año me tracé una ruta nueva, bautizada con el nombre de “Costa del Vino a Costa Langostino”, porque comenzaba en la riojana localidad de Cenicero y terminaba en la gaditana Sanlúcar de Barrameda. Una línea oblicua en el mapa para unir los dos puntos y a buscar Caminos: Caminos de Santiago, Vías verdes, Cañadas Reales, veredas, GR, Ruta del Cid, cientos de caminos, alguna carretera de 5º división y la TransAndalus, entre Hinojosa del Duque y Fuenteobejuna.
Entrar en Hinojosa del Duque fue un “subidón” de recuerdos, pues repetir lugares trae a la mente buenos momentos. Fue un día de muchos kilómetros y mucho calor. La etapa comenzaba en Cabeza de Buey (Badajoz) y terminaba en Fuenteovejuna (Córdoba). Me incorporaba a la TransAndalus en Hinojosa del Duque y llegaba algo cabreado, pues a la salida de Belalcazar tuve la mala suerte de encontrarme con perros sueltos en el camino, me salieron de tres granjas de ganado ovino de ambos lados del camino, y en 100 metros tuve dos amagos de ataque, de los que salí a golpe de pedal. Lo denuncié en Hinojosa a la Guardia Civil, aunque no me dieron muchas esperanzas de atajar el asunto, pues muchos ganaderos se desentienden de los canes, diciendo que no son suyos, pues carecen de chips y controles, pero como digo yo, “salen de sus corrales”. Bueno, cada vez que oía ovejas se me ponían los pelos como escarpias, me habían dicho por activa y pasiva que no pasa nada, que el can hace de guarda, y tú pedaleas, sin darle mayor importancia, lo malo es que las ovejas se asusten, entonces es cuando el cencerro suena rápido y el chucho se pone en alerta.
Volvemos a la ruta: No perdoné el potente almuerzo en el bar La Plaza de la plaza del ayuntamiento de Hinojosa. Puesto ya en marcha y como norma, debido a los calores parada obligatoria en todos los pueblos a hidratarme, así que cada parada caían dos claras, la primera de trago, y la segunda para saborearla, así fue una vez más al pasar por Valsequillo. Finalizaba la etapa con la fuerte subida hasta la plaza del ayuntamiento de Fuenteovejuna, me hospedé en el hotel-palacete “El Comendador” por 30 euros. El pueblo estaba desierto, así que cené doble de pasta en el mismo establecimiento y a dormir que al día siguiente me esperaba un día largo.
La segunda etapa por la TransAndalus me llevaba de Fuenteobejuna a Alanís. Sabía lo que me esperaba: un puerto solitario de 50 km. Ya conocía el terreno, así que controlar el esfuerzo, la alimentación y el agua, de vez en cuando parada en la sombra y a reponer. Hice una parada larga en el paraje de “Los Almendros” para enviar una foto del lugar a los murcianos, que compartimos “risoterapia” en el lugar. Un poco más lejos un caserón que estaban construyendo hace 3 años estaba terminado. Seguro que de algún parado. ¡Vaya chabola! Salir de Córdoba y meterse en Sevilla fue un respiro. Al mediodía, sobre las 4 de la tarde llegaba a Alanís y el rutómetro me indicada que en el bar Moderno podía comer. Una elección satisfactoria. Fueron simpáticos, sirvieron buena comida, e hicieron buen precio. Tuve hasta tertulia con los lugareños, pues la gente pregunta de dónde vienes y a dónde vas.
Por el día de la semana que era me quedaban muchos kilómetros y pocos días, y ya tenía en mente cortar un poco el camino. Así que un lugareño me aconsejó que para ir a Cazalla de La Sierra me fuese por carretera. Me quedé sin pasar por San Nicolás, que lo recordaba por el río-piscina, y me hubiera venido bien un remojo. Llegué tarde a Cazalla. Mirando la lista de posible alojamiento escogí muy bien: el Hostal Casa Kini, en la entrada, donde por 25 euros dormí muy a gusto. Además cené en su restaurante y desayuné al día siguiente. Tres días más de ruta y llegué a Sanlúcar. Cruzando estas dos etapas por la TransAndalus coincidía con Paquito y Julio de Murcia, que años atrás habían recorrido conmigo estos caminos, ellos estaban haciendo parte de lo que hice el años pasado, de Agua Amarga a Pontones. También les fue bien.
|