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Autor Tema: Unas cabricas desde Agua Amarga hasta Pontones  (Leído 1749 veces)
fpagan
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« en: 17 de Julio de 2012, 14:32:34 »

Buenas tardes.

El pasado mes de junio tuvimos la suerte de poder disfrutar de un trozo de la TransAndalus, que como no podía de ser de otra manera, nos sorprendió a todos gratamente.

Los que ya conocíamos la TA, volvimos alucinar con sus paisajes, gentes y gastronomía y los que eran nuevos tuvieron que ir al oculista nada más llegar a Murcia, pues desde que comenzamos a rodar por las Sierras de Agua Amarga, Sorbas, Filabres, Baza, Cazorla, Segura... Los ojos se les quedaron abiertos de par en par....

Pues nada, espero no aburriros con las crónicas de mi amigo Antonio Morte y mis aportes fotográficos...

Sólo me queda daros las gracias por regalarnos momentos muy especiales encima de la cabrica...

GRACIAS....
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fpagan
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« Respuesta #1 en: 17 de Julio de 2012, 14:36:33 »

JUEVES 21; AGUAMARGA-SORBAS-ULEILA DEL CAMPO.

Por Antonio Morte

Tras una cena “suave” según Ñapas (2 Huevos fritos, Papas a lo pobre, Salmorejo o Gazpacho, con platos de jamón), encaminamos nuestro cuerpos cansados (al menos el mío si lo estaba, porque el día de antes me obligó a dormir apenas 2 horas para poder terminar los plazos que tenía y poder venirme a esta aventura), hacia las habitaciones del Hotel, Las parejas de hecho, las conforman, Pakito-Ñapas, Chicho-Zankas y Pepegar-Shylock), parejas que se mantendrían hasta el final de la aventura.

Reunión previa en la habitación de Chicho-Zankas para hacer los últimos ajustes de GPS, tracks, rutómetros e <tutti quanta>.

5:45 AM, suena el despertador del móvil, apenas hemos podido morderle 5 horas a Morfeo, entre sudores calores y aparatos de aire acondicionado, que teníamos a medio gas. A las 06:10, nos dirigimos al Bar, para meternos entre pecho y espalda, cafelitos, zumos de naranja, y unas tostadas de pan con aceite tomate, cubiertas por una gruesa lámina de chullas de jamón, por recomendación de Pakito.

06:45 AM Después de un desayuno principesco, a más de uno el café y el zumo, nos desata las luchas intestinales propias de esas horas, y tenemos que sprintar rumbo de nuevo a la habitación, para dejar el “paquete o chiquillo” que tanto incomoda a nuestra actividad. Dos apretones bien daos y una rápida tirada de cadena evitan el colapso en el interior del lavabo, puesto tu pareja de hecho tiene que entrar a continuación y no es cuestión que además eche el desayuno que acaba de tomar y que ha pagado. Un buen aseo posterior de las partes pudendas, con su jabón, secado y su buena dosis de cremita propia de la zona, que no le va a venir mal para el día que le espera.

07.15 AM.- Nos estamos poniendo nerviosos, ya que hemos recogido el petate de las habitaciones, lo hemos bajado a la entrada del hotel, pagado las habitaciones, empezado a desmontar el perfecto embalaje de las bicicletas que hemos traído desde Murcia, sin que se hubiesen movido ni un centímetros de su sitio asignado. Ñapas (nunca un mote le vino a alguien tan al pelo) ha descargado todas la bicis junto con Pakito, y las han montado. Solo falta cargar el Agua de las vejigas y los bidones, y a tirar millas.

07:45 AM.- Con cierto retraso sobre el horario previsto, y con todos los avíos, y aparejos preparados, damos inicio a nuestra aventura. El sol ya lleva un rato fuera, y apunta a que se va a dejar notar en nuestro recorrido, el cielo está limpio de nubes, así que de refrescar <nasti de plasta>. Todo apertura que se precie, se lleva a cabo o con un corte de cinta, o con un cohete, pero como no teníamos ni un cosa ni la otra, y sí gases nobles propios, con una buena zurrapa o cuesco, del que por pudor omitiré su nombre, esta vez sí que sí, las cabras empiezan a rodar.

De las 07:50 a las 11:45, salimos de la venta del pobre por carretera asfaltada dirección al pueblo de Polopos, hay un tránsito intenso de camiones, puesto que la zona hay distintas empresas sobre todo cementeras y de movimientos de tierras. A los pocos metros de recorrido, los primeros problemas, los GPS de Pakito, Zankas y mío van a su bola y cada uno marca el recorrido que quiere, primer berrinche de Pakito, no sé que problema de compatibilidad hace que cada uno vaya a sus bola, menos mal que el GPS de Ñapas y el rutómetro en papel de Pepegar, sí que funcionan, y gracias a ellos este primer día se podrá superar no sin dificultades. Conforme nos amos adentrando hacia el interior abandonando la costa, el tráfico rodado de camiones, se va dejando notar menos, hasta que por arte de magia, cesa. Ni coches ni “amotos” ni náda, se cruzan con nosotros, solo tres bikers que se cruzan con nosotros en sentido contrario a los que saludamos.
La carretera a Polopos se ha vuelto solitaria, el paisaje es árido, pétreo y exigente, la carretera corta como un tajo alguno de esos remontes. La vegetación está compuesta con suerte por atochas de esparto. Los árboles (arbustos más bien) resaltan aislados quebrando al uniformidad del paisaje.
Estamos empezando a ganar altura y en pocos kilómetros ya se aprecia el paisaje que está quedando atrás bajando hasta ganar la costa.
Hemos llegado a Polopos, que a esas horas parece un pueblo fantasma, sin vida. Por no haber ni hay ni un mísero gato o perro con el que te cruces, ni bar, ni nada, ni nadie. La gente parece estar refugiada en el interior de sus casas. No está ni el Tonto del Pueblo, ni el Sopero, que todo pueblo que se precie y diga llamarse así tiene.
Con el mismo interés que Polopos ha tenido con nosotros, nosotros nos despedimos de él, atravesándolo de Sur a Norte para luego desviarnos hacia el Este en busca de la rambla que nos ha de llevar por la vía verde hasta casi Lucainena.
Una mete-saca de bajada con subida y luego bajada nuevamente, y “zas” nos adentramos en la primera rambla de muchas que atravesaremos en nuestro recorrido.
Una vez dentro, y gracias a las altas paredes de la serranía que nos envuelve, nos detenemos para admirar el paisaje. Los rayos del sol en esos momentos, hacen resaltar los ocres de la tierra caliza que se entremezcla con los grises de la ceniza y pizarra, junto con los reflejos del brillo de las cuarzo-piritas. Las chumberas sin rastro de cochinillas abundan en este paisaje junto con las atochas y otros arbustos. La temperatura en esos momentos es agradable, puesto que el sol apenas se ha metido en el interior de la rambla.
Tras unos pocos metros recorridos de repente nos se planta delante de nosotros el cuestón que nos lleva a la vía verde del antiguo ferrocarril de mineral que unía Lacainena con Aguamarga, que está en magnifico estado. Es una pista asfaltada sin un solo bache, y muy poco transitada.
A lo largo de este recorrido, nos cruzamos con una manada de Ciervos o Cabras montesas (al menos 14 ejemplares iban juntos), que en el monte justo enfrente al nuestro, salvan el desnivel apenas sin esfuerzo.
Hasta el momento llevamos unos 10 kilómetros recorridos, y ha sido un paseico de verano azul, pero la cosa va a empezar a cambiar y de manera radical.
Abandonamos la vía que nos ha acompañado, hacemos un quiebro, nos metemos de lleno en el paisaje inhóspito casi desértico que nos debe llevar a Sorbas. Atravesamos varios conjuntos de casas en la más absoluta ruina, y empezamos a picar hacia arriba, e busca del alto de la Cantona.
Las primeras rampas por asfalto mal conservado, están empezando a hacerse notar, las ruedas con los tacos cuesta trabajo moverlas, lo que unido al desnivel, hacen comerte un poco la moral. De inmediato y por fin, aparece la pista de tierra, se termina el dichos asfalto, aunque no el desnivel. La Cantona tiene casi 800 metros, es decir “UN RELOJERO Y POCO” a partir de ese momento, nuestra unidad de medida para el recorrido, quedó establecida por Pepegar de la siguiente manera:
Un RELOJERO, UNIDAD DE MEDIDA DE DESNIVEL POSITIVO (Vgr. Cuando coronamos el alto de Velefique, 1.820 m. fueron 2 relojeros y medio
UNA VÍA VERDE, UNIDAD DE MEDIDA EN LLANO.
En cada etapa, antes de empezar, mi pregunta a Pepegar era siempre la misma, -¿Cuántos “Relojeros” tenemos hoy?-
Estamos al pie del alto de la Cantona que tenemos delante de nosotros, Pakito, como no ha “descargado” su paquete antes de salir, le está molestando, y allá que ve una pareta de una casa derruida y ¡hala¡ cañonazo de mierda que crió.
Como era un espectáculo poco apetecible de ver, el grupo se adelanta hasta un “chambao” para hidratarse y comer, así como esperar al “descargaor”
La Cantona dice que hay que tirar para arriba, así hierro a todo a lo que da la máquina, el rampón se marca un 22% de media así todo hasta el final durante 800 metros, y encima nos cascan una barrera de hierro que tenemos que saltar con la bici al hombro.
Después de un gran esfuerzo y de bajarme de la cabra 2 ó 3 veces, llegamos al alto del monte, donde hay un cortijo bastante bien apañado. Parada y refresco con agua. A continuación una vez repuestos del esfuerzo, se nos aparee delante otro cuestón del 15, y donde supuestamente al final se verá Sorbas, punto de llegada parcial programado. Se llega al final de la cuesta pero Sorbas no se ve ni por el forro, está escondida detrás de unas montañas que tenemos que bordear pero al menos no las tenemos que subir.
La pista está en estado nefasto, surcos profundos, pedruscos, matas “punchosas”, …, pero ES CUESTA ABAJOOOOOOOOOOO…., así que con mucha maña, y destreza vamos bajando en una larga y calurosa bajada hasta la carretera que nos deja apenas a 500 metros de las “Cuevas de Sorbas” y a 1,5 kilómetros del pueblo de Sorbas, el cual se encuentra enclavado en lo alto de un tajo de tierra que lo bordea y al que se accede después de bordearlo a través de un puente. Hemos llegado a Sorbas a las 11:00 con adelanto sobre el horario previsto, visita al pueblo y Parada y Fonda hasta la tarde.
« Última modificación: 25 de Julio de 2012, 12:32:21 por fpagan » En línea
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« Respuesta #2 en: 17 de Julio de 2012, 14:37:59 »

DE SORBAS A ULEILA DE CAMPO.

Por Antonio Morte

Después de una vista a este pintoresco pueblo que me recuerda mucho al Alcalá de Júcar, pero sin agua que lo bordee, decidimos por consejo de los lugareños el quedarnos a comer en el “Sol de Andalucía”, que se encuentra en el extrarradio del pueblo al pie de la transitada carretera comarcal. Acierto a medias, dado que nos pusimos muy temprano a comer cerca de la 1 del medio día. Por lo que la sobremesa se nos hizo bastante larga teniendo en cuenta que fuera estaba cayendo una “nevada” de 39º, y el encargado del local pareció no gustarle mucho eso de gastar electricidad, y estábamos en un comedor acristalado que parecía un invernadero, rodeado de cristales por todos los lados.

Craso error el mío, el haberme comido 3 fuentes de ajoblanco sopandolas con pan, puesto que me iban a estar acompañándome durante toda la ruta desde Sorbas a Uleila, en forma de eructos y un ardor de estómago insufrible, (toda la culpa fue del Ñapas, que estuvo más de media hora reparando una mierda de pinchazo, y por no oír al camarero de si ponía ya algo, me desesperé y me lié a sopazos con el ajoblanco)

Después de la sobremesa y recuperados con las viandas de comida, regadas con cerveza, y tinto de verano, allá que nos lanzamos con la “fresca” (38º) a completar la etapa de unos 20 kilómetros que nos faltaban.

Nos metimos en medio de una rambla que nos costó trabajo encontrar su acceso, por el ya mencionado problema con los GPS´s que os he contado, pero que gracias a Ñapas (hay que ver que GPS más bueno tiene, que no se equivocó una sola vez, más bueno que el móvil de YOIGO, que tenía cobertura hasta en el infierno, tenía más rayas (de cobertura se entiende) que Pocholo se mete cuando se va de fiesta….). pero por fin dimos con ella.

Estuvimos rambleando durante casi todo el trayecto, atravesando cañaverales, tarays, oliveras, y las más variada vegetación, pero ni una sola gota de agua, ni rastro de barro. A lo largo del recorrido, nos veíamos sorprendidos por la existencia de casas, a pie o ribera de la rambla, pensando para mi, que cuando la rambla dijera, ¡aquí está mi escritura¡ más de uno iba a tener que recoger su casa en Agua Amarga. Desde luego ¡que atrocidades se ven por ahí¡.

El recorrido se me está haciendo insufrible, tanto por el calor asfixiante que hay en el interior de la rambla donde no se mueve un pelo de aire, como por el reflujo de los ácidos gástricos que me suben hasta la garganta.

Tras varios Kilómetros de rambla que hacemos en sentido de subida, aparece un rampón a la izquierda, apto solo para cabras, ya que entre en matas, pedrolos, surcos y demás obstáculos, todos tenemos que poner pie a tierra. Lo único bueno de esa cuesta, es que tiene una sombra que da un eucalipto gigante, que junto con la leve brisa ardiente que a esa altura se mueve, permite aliviarnos un poco de la cocción que traemos de la rambla desde que salimos de Sorbas.

La cuesta nos guarda otra sorpresa, después de un llano que sirve de era al cortijo semirruinoso que hay, se pone todavía más empinada, y a partir de ese momento, el arbol más grande con el que nos vamos a encontrar hasta Uleila, no era más grande que Pakito, así que de las sombras nos vamos a olvidar.

Una vez ganada la altura y salvado el montículo, cruzamos la carretera comarcal que va Uleila del Campo, para adentrarnos de nuevo en los inmensos campos de olivares (nuevos) que parecen bonsáis de la altura que tienen.

El aire literalmente quema, el sol achicharra, y nada más que hacemos ganar altura y subir cuestas. Me estoy empezando a desesperar, el culo lo llevo como una pandereta, el ardor de estómago me está matando por momentos, y de Uleila no se tiene el más mínimo rastro.

El Tío de Mazo (y no precisamente Pepegar) entra en acción, en medio de la travesía y subida constante de cuestas que aunque tienen poco nivel siempre es subiendo, me da el “Pajarón” y me tengo que parar y refugiarme en un oli-bonsái (hibrido de olivera de mierda y arbol enano que no da una chispa de sombra). Pepinazo de Infisport pal cuerpo y a recuperar.

Recuperado levemente el resuello, sigo la marcha para no retener más la caravana, ya que mis compañeros han tenido la deferencia de esperarme más adelante resguardándose en otros “oli-bonsáis”.

Pepegar me da ánimos mintiéndome y me dice que ya queda poco y que es cuesta abajo (no recuerdo las de veces a los largo de los cuatro días que siempre me decía lo mismo)

Por fin parece que ya dejamos de subir, llaneamos un buen rato y de repente, una CUESTA ABAJOOOOOO, por fin después de casi 60 kilómetros, es la inercia de mi cuerpo la que mueve la bici, menudo alivio. Ahora ya se atisba Uleila del campo, cambia el firme, y nos topamos con las primeras casas donde e una d ellas nos da la bienvenida si bien nos acota a continuación la frase de que “las mejores visitas son las más cortas” como si quisieran que ya nos fuéramos, y no hemos hecho más que llegar.

Entramos en Uleila, PAkito y Ñapas se adelantan, Pepegar y Zankas van a investigar si la piscina funciona o no y yo me quedo en medio del cuestarrón que accede al casco urbano en tierra de nadie, con el culo en carne viva y esperando que aparezcan unos u otros para dirigirme al hotel y no dar más rodeos.

Tras esperar 5 minutos aparecen Pepegar y Julito, anuncian que la piscina está cerrada y empezamos a subir cuesta otra vez, aparecemos en ela parte alta del pueblo en la plaza de ayuntamiento y la iglesia. El hotel está 200 metros más abajo.

Por fin hemos llegado al final de la primera etapa. Ducha para refrescarnos y cena posterior.
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« Respuesta #3 en: 17 de Julio de 2012, 14:42:19 »

FOTOS DEL PRIMER DÍA - PRIMERA TOMA DE CONTACTO...

Las primeras75 ...











































































« Última modificación: 25 de Julio de 2012, 12:20:31 por fpagan » En línea
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« Respuesta #4 en: 17 de Julio de 2012, 14:45:59 »

FOTOS DEL PRIMER DÍA - TOMA DOS












































































« Última modificación: 25 de Julio de 2012, 12:22:27 por fpagan » En línea
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« Respuesta #5 en: 25 de Julio de 2012, 11:50:01 »

Perdonar, pero para que siga el libro, os pongo las fotos que faltaban del primer día:
























VIERNES 22:ULEILA DEL CAMPO-SENÉS-BACARES-SERÓN-EL HIJATE (o Roñijate)

Autor: Antonio Morte

ULEILA-SENÉS
Es la etapa reina de nuestro peregrinar andaluz, suponen 3 RELOJEROS Y ALGO MÁS, según la unidad Pepegariana de medida de ascenso, si superamos éste etapón, los demás será “pan comido” (Pakito dixit)

No las tengo yo todas conmigo sobre cómo me va a ir a los largo del día. Creo que un gran acierto por mi parte, fue en todo momento no saber qué o a qué me iba enfrentar cada día encima de la bici, esperando que la cosa viniera por su propio peso -(y altura estaría mejor dicho)-

Como todas las mañanas, diana a las 05:45 horas, que mientras nos levantamos y ponemos en marcha, se nos echa el tiempo encima. El dueño del Bar (Hostal) donde nos alojamos, abre a las 06:00 para la parroquia local. Apenas 5 lugareños nos contemplan con sus cafelitos mañaneros, es Viernes, y da la casualidad que es día de mercado local, lo cual nos obliga a dejar la plaza antes de 08:00 pues de otra manera el coche se quedará atrapado todo el día.

El Tío Paco (denominación utilizada por el Ñapas para aludir a los lugareños, ya sean dueños del Bar, o soperos que los hay en el pueblo) va con la caraja puesta esta mañana y no se entera de que llevamos prisa y queremos desayunar pronto, puesto que lo más duro de la etapa de hoy, queremos hacerlo con la fresca mañanera, pero él con su parsimonia, va a hacer que se nos haga no ya de día, sino de noche.

Después de casi media hora, y tras tener que llamar ayuda de cámara, por fin aparece nuestro desayuno, son las 06;45 y todavía no hemos desayunado. A devorar los cafelitos, tostadas y zumos de naranja. Corriendo al váter a desempaquetar lo liado la noche anterior. Aseo de partes pudendas y a terminar los preparativos para hoy (agua, pepinos, polvos…)

Son las 07:40, y por fin nos ponemos en marcha, para empezar un cuestón del 15, en frío, de asfalto y por el pueblo. Buscamos y encontramos finalmente la salida del pueblo, por fin dejamos Uleila ( y sus puñeteras moscas, porque mira que habían moscas) y buscamos llegar a Senés, atravesamos los primeros campos de olivar, que se intercalan con fincas pecuarias. Hace fresco que se agradece y que nos ayuda a dar pedales. Cada vez nos vamos alejando de la civilización, pero los campos se encuentran perfectamente labrados, excepto de los montes atochales, lo demás está perfectamente cultivado y cuidado. Comenzamos nuestro ascenso, hoy llegaremos a los 1.828 metros de cota máxima, y a los 2.500 metros de acumulado positivo y yo sin saberlo.

Lo bueno de estos primero ascensos, es que se van compaginando con sus correspondiente descensos, lo que ayuda grandemente a no desesperarse y a hace kilómetros.

Tocamos la carretera nacional por la que transitamos apenas unos 500 metros pero que son cuesta abajo, a continuación tomamos otra pista descendente. Hacemos distancia y ganamos velocidad. De repente, la cosa se allana y delante de nosotros aparece el pueblo de Senés a unos 7 kilómetros, con la particularidad de que dicho pueblo está a la falda de la sierra de los Filabres, por lo que son 7 KM y picando para arriba a una media no inferior al 5% con algunos picos de 9 y 10%.

Otra vez tenemos historias con los GPS, puesto que el recorrido transcurre mayormente por caminos rurales, en algunos cruces vamos teniendo problemas. Aprovechando que hay un 4 L destartalado en medio de huerto, aprovechamos para parar y echar una foto haciendo “los caparras” con los despojos que quedan de coche. Al arrimarnos y arandear el coche empieza a salir avispas por todos sitios, y pies para que os quiero. Hemos conseguido echarnos las fotos, y seguimos nuestro pedalear ascendente. Otra vez el GPS nos juega otra mala pasada, nos hemos saltado un cruce, y el debate se instala entre volver sobre nuestro pasos o tirar para adelante teniendo como referencia el pueblo que tenemos delante. Se decide la segunda opción y mira tur por donde vamos a descubrir un nuevo acceso para la Trasalandalus, mucho más bonito pero a la vez más duro que el que viene en el track.

Hemos llegado a Senés, parada para cafelito y reposición de líquidos (seguirá)
« Última modificación: 25 de Julio de 2012, 12:33:55 por fpagan » En línea
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« Respuesta #6 en: 25 de Julio de 2012, 11:52:58 »

SENÉS-BACARES
Autor: Antonio Morte

Restablecidos e hidratados convenientemente en Senés, partimos de esta bonita villa, sin dejar mirar el impresionante muro que estamos obligados a salvar consistente en la Sierra de los Filabres más de 1.300 metros de desnivel positivo desde nos encotramos ahora, siendo los últimos 300 una pared casi vertical.

Un paisano de Senés ya nos decía “¿por el cortafuegos? ¡Cagoenlahostia¡ Eso no lo subís vosotros montaos en la abicis-. Se notaba que el paisano se conocía el terreno a la perfección, y sabía de lo que hablaba.
Como decía, salimos de Senés siempre con referencia Norte y el descomunal “Muro” de los Filabres, últimas de estribaciones de Sierra Nevada.

Desde el mismo pueblo sale una pista serpenteante en completa ascensión desde la misma salida, apenas unos falsetes de llano, que no son más que pendientes de en vez de 12 y 15 % de media, sólo del 5% "todo un descanso".
Son 8 kilometros de “Pistón”, que se empina cada vez más a cada curva y recurva, rodeo o cambio de dirección. El sol está cada vez más alto, las exigencias físicas empiezan a ser mayores, las de hidratación también, cada 500 metros me veo en la necesidad de parar y recuperar el resuello o bien de seguir andando parte de esos tramos dado el desnivel que alcanza en algunos. Ñapas y Pakito se adelantan cada uno a su ritmo, el furgón de cola componemos Pepegar, Julito Zankas y Servidor, hasta que finalmente cada uno a su ritmo va subiendo.

Es la cara sur del farallón lo que significa que el chicharrero no desaparece en ningún momento, solo en cuanto estemos casi en la cima de nuestra cumbre, allí se adivina una masa boscosa de pinos, el resto, vegetación “0”.
Seguimos nuestro ascenso y ganando altura, empieza a correr una leve brisa de levante, que aunque caliente, ayuda refrescar algo el ambiente y tambien a regular el esfuerzo.

En uno de los constantes quiebros, de repente hay un inmenso chopo que se alimenta del agua que viene de uan escorrentía donde tambien hay abundante vegetación de zarza y juncos. ¡Joder¡ esa sombra vale su peso en oro. Parada y recuperación. Delante de nosotros la “cuesta de la Risa” para que os hagáis una idea, la subida de Cortafuegos de Carrascoy, pero 1´5 KM.
Ñapas le echa cojones e intenta subirlo montado, pero ¡capullos¡ después de unos metros pie a tierra y a esperar mejor oportunidad, los demás lo tenemos claro, “pushing-bike” o a empujar a la cabra.

No todo va a ser malo, a cambio de tanto “puteo” el sitio nos regala unas vistas maravillosas del pueblo de Senés y de lontananza, que casi se ve el mar pese a estar a más de 70 Km de distancia. Nos hartamos de hacer fotos mientras descansamos a la sombra de los primeros pinos que nos encontramos en todo el recorrido.

Debemos seguir subiendo el cortafuegos, creyendo que estabámos cerca de nuestra cumbre, pero otra vez ¡capullos¡ el cortafuego sigue y cambia de sentido, si bien la pendiente es más llevadera y aunque el terreno está impracticable hasta la pista forestal que debemos tomar para llegar hasta la “Tetica de Bacares” me monto en la cabra tratando de seguir a Ñapas.

Por fin conectamos con la pista forestal que nos debe conducir hasta la Tetica de Bacares o el Alto del Puerto de Velefique” 1.828 metros nos contemplarán. La pista está en buen estado, tengo ganas de rodar cuesta abajo, pero otra vez ¡capullos¡ o llaneo o subida, pero de bajada “nasti de plasti”. Me estoy empezando a cansar de tanta subida, como siempre consulto a Pepegar y a Pakito, pero esta vez de mal humor,- ¿Cuándo cojones se va a empezar a bajar aquí?- (sic), y siempre la misma mentira -¡Estamos ya, casi no falta nada¡- Desde luego si me dicen que tengo que subir 1 ó 2 Kms, cojo la cabra y la mando a “t.p.c” (no necesita traducción).

Después de un llaneo y subida casi eterno llegamos al “Alto de Velefique” y la carretera que va Bacares, pasamos por delante de su “Tetica”, la cual no subimos, nos paramos para hacernos un montón de fotos. La carretera está solitaria a más no poder son casi las 2:00 de la tarde, hemos tardado casi 3 horas en recorrer apenas 15 kilómetros y nos faltan otros 10 para llegar a Bacares, pero estos 10 son “CUESTA AAAAAAAAAAAAAAABAAAAAAAAAAAAJOOOOOOOOOOOOOOOOOOO”

¡Dios que gozada¡, una carretera en perfecto estado de firme, sin tráfico, con una curvas alguna de 300º y todo bajada. Hay momentos en la cabra se me pone a 75 kilometros por hora cuesta abajo en las rectas, ¡qué flipee¡

Como vamos tan deprisa nos saltamos un cruce que debemos tomar de una pista, no podemos mirar ni el track ni nos hemos percatado de los chivatos sonoros. Paramos y decidimos seguir por la carretera puesto que tenemos Bacares a nuestro pies en el fondo del valle.

Sube un vapor del fondo del valle, que menuda olla, pero vamos a todo trapo para llegar. Entramos en Bacares, por suerte en el recorrido nos encontramos con el mejor Bar-Hotel-Restaurante del pueblo, y se está cojonudamente en el interior, aparcamos las cabras fuera, que hace un calor insoportable, y vamos a castigarnos con unas buenas jarras de tinto con casera y viandas del lugar, antes de salir para Serón y Roñijate, pero eso vendrá después………
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« Respuesta #7 en: 25 de Julio de 2012, 11:55:23 »

BACARES-SERÓN-EL HIJATE (o “Roñijate”)

Autor: Antonio Morte

Después de la tortuosa sobremesa del día anterior (De Sorbas a Uleila), y tras el palizón que llevábamos hasta ese momento, más lo que nos quedaba por delante para terminar, decidí dejar de tonterías y hacer una comida, refrescante y poco cargada de proteína y carbohidratos, así que de primero Gazpacho, de segundo Ensalada y de postre Melón con Jamón, todo ello bien regada con una buena jarra de agua fría y postrer café solo con hielo.

Por su parte mis “parteners”, se hincaron cada uno un gazpacho y de segundo unos filetes de secreto de ibérico a la brasa con pimientos y patatas cada uno, y melón con jamón y tartas, cafeles y la Biblia en pasta

Después de tan suculenta “cuesta”, estaba el cuerpo que pedía una siesta que “no se le saltaba un gitano” , y como dice el Ñapas, “antes volcar que atrancar”, quisimos hacerle a dueños del local un 3x4, para que nos dejara pegar una cabezada en la planta que tenía en el sótano, que sin aire acondicionado se estaba a 22 ó 24º, pero el tío Genares no tragó, y nos dijo que nos alquilaba habitaciones, pero quien quiere habitaciones, habiendo suelo bien hermoso. Total que después de estirar la sobremesa dentro del local todo lo que pudimos, al final terminamos por acomodarnos en el exterior del bar, que si bien hacía calor, corría una buena brisa que ayudaba a mitigarlo, así que nos apalancamos en una sillas de plástico con las piernas estiradas los zapato quitados y los “quesos oreándose al aire”, esperando que bajara un poco el impenitente sol que nos castigaba sin piedad.

Habíamos planeado salir sobre las 18:00 horas, pero a las 17:15, estábamos hasta la rabadilla de estar sentados, el cuerpo se había repuesto del castigo, gracias a los “nutrientes” ingeridos, y ya no hacía ese sofocante calor, así que decidimos levantar el campamento, y salir dando pedales. Los 2´5 kilómetros iniciales son de una subida por asfalto a una media del 7% hasta que lleguemos a tomar la pista forestal que nos debe conducir cresteando por la sierra hasta Serón.

Empecé picando fuerte y me fue bien hasta llegar al primer kilómetro donde estaba el Ñapas esperándonos como unos 5 minutos a la sombra. Reagrupamiento y nueva tirada para arriba, el asfalto echa fuego, la cuesta nos deja un solo respiro, hasta el punto que me tengo que poner a hacer “eses” para rebajar un poco el desnivel, por fin y tras un agónico pedalear llegamos a la pista que debemos tomar para llegar a nuestro destino. Nos salva la frondosidad de los pinares y la altura del pico de la montaña, que nos quita el sol que nos caída de plano. La temperatura ambiente baja varios grados, lo que nos ayuda a llevar un buen ritmo.

Pregunto a los expertos “rutometristas” que qué es lo que nos espera, y me responden, que lo difícil ya está hecho que ahora es solo “metes-sacas” ligeros. Mi repuesta fue otra pregunta, ¿qué si habían más "metes" (hierros) que "sacas" (bajadas)?, Respuesta, - más de los primeros- Exclamación ¡Sus muertos¡.

Entre “metes y sacas” fuimos dando pedales bordeando la montaña, encontrando para nuestro regocijo 2 fuentes de agua con su balsa para abreve de los animales, que permitieron meter nuestras calenturientas cabezas en sus frescas aguas.

Después de varios kilómetros, aparece frente a nosotros el “camping” con una piscina de agua natural cercada, y ¡oh sorpresa¡ Pepegar dice “Y ahora todo cuesta abajo hasta Serón”, Mi ojos se salían de las órbitas, el culo me hacía filigrana, y casi me muero de un orgasmo imaginario de no tener que dar pedales.

¡A tumba abierta tó para abajo¡, Son mis 100 Kilos en neto los que me transportan, los que mueven la máquina gracias a la fuerza de la gravedad, no tengo que hacer fuerz, no tengo que controlar la respiración, bajo la tija hidráulica, y me regodeo de todo.

De pronto a unos 50 metros delante de mi, veo saltar un bulto, y a continuación una polvarea tremenda al tiempo que Pakito hace malabarismos para nos seguir la misma suerte. Julito Zankas, se ha comprado media urbanización. Nos pegamos un susto mayúsculo, puesto que inicialmente está tendido en el suelo casi inmóvil, Acojone del 15. Nos tiramos rápido a auxiliarle, está todo aporreado y se queja del hombro, que dice que lo tiene roto, el casco está partido pero la cabeza está entera. Desde luego de momento podemos decir dentro de lo aparatoso de la caída que ha sido una suerte. Lo incorporamos dentro de las quejas de dolor generalizadas. Se sigue quejando del hombro. Las primeras inspecciones indican magulladuras varias, le digo que trate de mover el hombro en movimientos circulares, lo que hace con normalidad si bien algo de queja. Alivio de los presentes, puesto que lo que peor nos temíamos era una fractura del supraespinoso o de clavícula, que nos habría obligado a solicitar una evacuación por medio del 112, puesto que con ese tipo de lesiones resulta imposible subir a una bici aunque sea a 5 km/h y conducirla.

Primeras curas de emergencia, chorros de agua limpiando heridas, y como si nada pero esta vez con más precaución retomamos nuestra larguísima bajada hasta Serón, donde vamos directos hacia el centro de salud para que atienda a Julio.

Después de la llegada a Serón, y a su centro médico, quedamos a expensas de a ver qué hacíamos, si continuar hasta el final en EL Hijate, o cortar allí mismo.

Después de unos 20 minutos, y una vez atendido por los servicios médicos, y por nuestro Chicho, (hombre apoyo), decidimos reemprender la marcha hasta el Hijate.

13 kilómetros nos separan de Serón, primero por carretera asfaltada, y luego por una pista de ramblera en ascenso, vamos cepillándonos los kilómetros que nos faltan, D e repente Pakito, se descuelga, el Tío del Mazo, se le ha subido a la chepa, parada a recuperar y continuamos como podemos, después de varios desvios de rambla ascendente (2%), el rutómetros dice que tiene que haber un puente a 400 metros. Ppegar dice que como no esté el puente que tira la bici allí mismo.

Mala suerte para Ppegar, el puente está, luego nos faltan 2 km, para terminar esta épica y accidentada etapa. Después de rodar subiendo por asfalto unos 500 metros, el Hijate está delante de nosotros. Debemos cruzar el poblado puesto que al final del mismo está el Hostal Los Marinos, punto y final de la etapa.

Hemos llegado rotos por el cansancio, pero con un par de cojones y un hostión de campeonato y una baja en el grupo lo hemos conseguido.
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« Respuesta #8 en: 25 de Julio de 2012, 12:05:51 »

Bueno, pues aquí tenéis las fotos del segundo día, alucinantes...

Las 75 primeras:











































































« Última modificación: 25 de Julio de 2012, 12:08:00 por fpagan » En línea
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« Respuesta #9 en: 25 de Julio de 2012, 12:08:45 »

75 más...












































































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« Respuesta #10 en: 25 de Julio de 2012, 12:11:52 »

Y otras 75, el día fue muy largo... Cheesy Cheesy Cheesy












































































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« Respuesta #11 en: 25 de Julio de 2012, 12:13:52 »

Y colorín colorado la segunda etapa se ha acabado...




































































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« Respuesta #12 en: 25 de Julio de 2012, 12:27:22 »

SÁBADO 23:  EL HIJATE-BAZA-CORTES de BAZA-CAMPO CÁMARA-LA BOLERA-NAVA de SAN PEDRO

EL HIJATE (Almería)- BAZA (Granada)
Autor Antonio Morte

Son las 05:45, de nuevo suena la sempiterna alerta del reloj, si bien esta vez hemos quedado en bajar a las 06:30, a desayunar para intentar salir sobre la 07:00.

Es el ecuador de nuestro periplo andaluz, una etapa, bastante llevadera desde el principio hasta los últimos 20 kilómetros que son de empinarse para arriba a base bien, ya que esa parte supone la entrada en el parque natural de la Sierra de Cazorla.

Ya que la noche anterior, me fui a la cama el primero, puesto que estaba molido y en medio de la cena me quedé “vardao” al enfriarme empezó a dolerme la riñonera, que tuve que volver a la habitación antes incluso de los postres, con los brazos en horcajas, me lavé los dientes y zampé un pestillo de ibuprofeno, lo último que recuerdo fue caer en la cama y como si me hubieran hecho una lobotomización, no me acordé al día siguiente de nada.

Antes de empezar con el desarrollo de la etapa, el Hostal se merece una pequeña “coda” a parte o mención. El hostal “Los Marines” del Hijate, es el típico establecimiento hostelero, que en su momento, fue punto de referencia y parada obligada de la carretera nacional donde se encuentra ubicada, pero que con la construcción de la autovía, se encuentra en continua caída y decaimiento. Para haceros una idea, imaginaros que estáis en la “Casa del Resplandor”, un pasillo largo, largo, habitaciones a derecha e izquierda (y lo más alucinante, todas abiertas, con las persianas bajadas las camas hechas, y las paredes pintadas de los colores más chillones, verdes, rojos… y la mantelería puticlub total), el mobiliario “kitsch” años 70.) Lo mejor de todo es que éramos los únicos ocupantes de todo el hostal. A 40 euros la habitación doble, tampoco eran birlochas, pero creo que nos vino bien, puesto que cagábamos en la habitación de enfrente, y nos duchábamos en la de al lado. Parecíamos “Merlas”, cagando, meando y duchándonos en todas las habitaciones menos en las nuestras. Así que a los 40 euros le sacamos bien el “pringue” y nunca mejor dicho.

Lo mejor fue el desayuno, que nos puso el tío, cafelitos con leche, zumos de naranja, y una tostadas con “bifidus incorporado”, el Tío Genares nos había zampado las tostadas de pan con moho, y el tomate triturado era el que nos puso la noche anterior con el gazpacho, así que dado el cúmulo de circunstancias, nuestro Chicho, bautizó al lugar como “EL ROÑIJATE”.

Después de los preparativos propios de la salida, llenado de depósitos de agua, desempaquetado intestinales, pomadas varias, pepinos….., retomamos nuestra salida pero con la baja de Julito Zancas, que se nos hace raro el que no vaya con nosotros, pero agradecidos de que aun siendo grave la caída, al menos puede acompañarnos con el coche de apoyo junto con nuestro Chicho.

Salimos por la carretera nacional que conduce de Serón a Baza, por la cual rodaremos durante 2 kilómetros justos, y en el límite provincial con Granada, tomamos el desvío por las pista de tierra al altura de la antigua estación. Grandes extensiones de terrenos plantados de cereales, que con su rubio color nos va a acompañar hasta casi la entrada de Baza. Vamos rodando en llano, el aire de cola que llevamos, unido al descenso del 2% hacen que marquemos un ritmo bastante rápido, tan rápido que nos gustamos los unos a los otros, y vamos haciendo “relevos”, aunque después del accidente de Julito, cuando vemos algunas “roderas”, se nos eriza el lomo. No es cuestión de arriesgar, así que vamos deprisa pero con cabeza.
Rodamos cerca de unos 12 kilómetros por inmenso campos abiertos de trigales, muchos de ellos sobre los que están trabajando las máquinas segadoras. Conforme nos vamos acercando a Baza, la rojiza y caliza tierra va tornándose de color gris, al tiempo que va creciendo la vegetación.
Estamos apenas a 7 kilómetros de Baza, la cual está ante nuestros ojos, de repente atravesamos un grupo aislados de casas y el GPS, marca girar a la izquierda, bajando una pronunciada cuesta, y de repente nos metemos de lleno en una rambla perfectamente transitable, que es utilizada por los lugareños para acceder a sus terrenos ribereños con la rambla.

Entramos en un túnel de vegetación variada, compuesto por altas choperas, tarays y zarzas, que nos proporcionan un agradable sombra y una fresca temperatura que se agradece. “Rambleamos” al menos durante unos 4 kilómetros siempre en bajada del 1 ó 2% de desnivel.

Llega el momento en que el GPS nos dice que debemos de salir por la izquierda de esa rambla para subir un cuestón asfaltado. Como hemos ido bajando durante casi 20 kilómetros, este “mete” parece pillarnos un tanto fríos a todos excepto a Ñapas, que lo mismo baja que sube.

Varias albercas para regadío quedan a lo largo de nuestro recorrido las cuales vemos llenas de agua.

Otra vez nos metemos por otra rambla, si bien esta es un poco más corta. Seguimos nuestro recorrido, cuando ante nosotros se nos aparece el puente hierro del antiguo ferrocarril “Baza-Alcantarilla”, Señalizado con un cartel a modo de “lápida”, nos cuenta la historia de lo que en su día fue su época dorada de los trenes, animales mitológicos de hierro, principal medio de transporte entre las ciudades frente a angostas y peligrosas carreteras. Pepegar se detiene para contemplar dicho puente, al tiempo que hace “patria” ya que el cartel explicativo narra la historia de lo que fue la vía férrea que se unía a Alcantarilla.

El puente que queda a nuestra izquierda, sirve para salvar el río Baza, un hilillo de agua que aprovecho para hacer pasar mi bici por encima. Es el único agua que ha visto en casi 170 kilometros de recorrido.

Vadeado el río, nos metemos por una entramando de carriles como los de la huerta de Murcia, asfaltados, con casas en la huerta, salpicados por grandes huertos de frutales, así como de nogales que parecen ser la especie autóctona.

Vamos “carrileando” en llano, cuando sin darnos cuenta, estamos adentrándonos en el interior BAZA. Apenas son las 10:00 de la mañana y nos hemos cepillado 24 kilómetros como si nada.

Callejeamos por Baza, hay bastante animación pese a ser sábado, nos metemos por varias direcciones prohibidas, y por fin llegamos al centro del pueblo, Ayuntamiento, Casino e Iglesia Catedral del Siglo 17, conforman la plaza mayor. Nos echamos varias fotos, y da la casualidad que a esas horas va a comenzar un concurso de fotografía. Pedimos que nos echen una foto al grupo, a lo que acceden amablemente. Nos preguntan de donde somos, que hacemos, y cuando les decimos lo que estamos haciendo y lo que nos queda por hacer se echan las manos a la cabeza.
Vamos bien de hora, cuando de pronto descubrimos cual es el gentilicio de los habitantes de Baza, “Bastetano”. ¡Pues para que quieres más Nicolás¡; el chiste al Ñapas se lo ha puesto “agüevo”; -“ANDE BAS TETANA”-. Risas comedidas pues no es cuestión de herir sensibilidades.
Seguirá.......
« Última modificación: 25 de Julio de 2012, 12:36:53 por fpagan » En línea
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« Respuesta #13 en: 25 de Julio de 2012, 12:31:41 »

BAZA-CORTES DE BAZA-LOS LANEROS-CAMPO CÁMARA

El reloj de la Iglesia catedral de Baza, marca las 10:00 horas, Después de nuestro callejear por las morunas callejuelas de Baza, decidimos continuar con nuestro periplo en dirección a Cortes Baza.

Vamos saliendo de la capital comarcal Bastetana, en dirección norte, en busca de nuestra siguiente que es Cortes de Baza, pequeño municipio de la provincia de Granada, situado al norte de la provincia, que fue zona de asentamiento humano desde la Prehistoria, como pueden atestiguar las numerosas casas-cuevas, que abundan por la zona, que trata de retrotraernos a aquella época, en la actualidad su principal actividad económica es la explotación maderera, merced a las grandes extensiones de terreno dedicado a la cultivo del Chopo, gracias a los excedentes de agua del río Castril.

Al salir de Baza, tomamos una carretera asfaltada que discurre casi paralela al canal del embalse del Negratín, el cual se aprecia en la distancia, dado que nos encontramos en medio de la “Hoya de Baza”, una inmensa depresión, o valle utilizado desde antiguo como zona de paso. Nos adentramos de lleno en el valle, con una extensísima zona esteparia, intercalada con algo de vegetación y cultivos, la sierra de Jabalcón queda nuestra izquierda en nuestro avanzar ciclista, una imponente mole de piedra y tierra pelada de vegetación, remachada en su cumbre más alta con la correspondiente “antenita”

El pedalear se hace ligero, vamos llaneando con un muy leve y agradable desnivel del -1 ó -2%, lo que ayuda a que los kilómetros vayan bajando al mismo ritmo al que va subiendo la temperatura, vamos saltando a derecha e izquierda del canal que trae el agua del embalse del Negratín.

Transcurridos unos 6 kilómetros, el leve desnivel negativo deja de serlo, y se convierte una Bajada Kilométrica asfaltada, nos dejamos caer con armas y bagajes, nuestro peso y la gravedad hacen que la cabra se ponga a 60 kilómetros por hora en un visto y no visto, la carretera está en estado óptimo, son 4 kilómetros seguidos de bajada, sin dar pedales

Se acaba el asfalto, y se acaba la bajada, estamos en el suelo de la Hoya de Baza, a partir de ese momento, toca meter hierros, caminos polvorientos, casas cueva a derecha e izquierda del nuestro camino, muchas de ellas destartaladas, y matas de tapeneras para hartarse, así como cagarrutas de ganado. Ya se sabe donde hay ganado, hay pulgas o garrapatas. Solo de pensarlo ya me está entrando picacera.

Son las 10:30, el sol se está empezando a poner picajoso de más para ser la hora que era, de repente y después de subir durante un par de kilómetros de nuevo tenemos una bajada importante, que nos dejará a los pies de los campos de choperas de Cortes de Baza.

Después del percance de Julito, no bajamos la guardia durante los descensos, y más por el terreno por donde discurrimos, donde los surcos de escorrentía de agua, es la froma natural que tiene el camino.

Cruzamos varios campos, y de repente, nos ponemos a la vera del río en corriente arriba, atravesamos las choperas gigantes alineadas en geométrica y marcial formación, que nos proporcionarán a los largo de todo el recorrido hasta llegar a Cortes de Baza una sombra impagable, al tiempo que una temperatura de sin exagerar unos 10 grados menos que estar al impenitente sol.

Hemos recorrido todo el choperal y tenemos que dejar también el río, a cambio de un cuestón, asfalto y una chicharrera de sol. El cambio es una mierda, pero estamos entrando al pueblo, son casi las 11:00. Preguntamos a un lugareño donde poder tomar un café ligerito para poder seguir la marcha, me pongo a hablar con él, de donde venimos, el dice que hace frecuentes viajes a Murcia, en concreto a Moratalla, y yo le digo que si conoce a un cliente mío llamado Felipe, el tío me contesta, que conoce desde hace 25 años, cuando venía con su padre a comprar madera. Me digo para mi mismo, que “El mundo es un pañuelo, y nosotros los mocos que lo habitamos”. Lo hace a posta y no sale.

Nos adentramos en el pueblo, y en la primera cafetería que vemos en la ancha avenida, allá que paramos, entrada al WC, reponemos líquidos y un cafelito rápido, que el sol está apretando y queremos llegar al pantano de la Bolera sobre las 2:00.

Gracias a Pakito, y viendo el pampaneo de calor que se estaba marcando, decidimos rellenar líquidos allí mismo y cubitos.

Es el tercer día de nuestra aventura y por tercer día nos topamos con el mercado local, parecía que nos perseguía.

Salimos de Cortes de Baza en dirección al Pantano de la Bolera, teniendo que pasar primero por el poblado de Los Laneros y luego llegar a Campo Cámara.

Este primer tramo hasta los laneros, se realiza por asfalto por una serpenteante carretera que salva la ribera del río. El paisaje la vegetación es poco interesante, el calor es cada vez más sofocante, el aire no sopla ni para quemar.

Tras unos 4 kilómetros hemos llegado a los Laneros, un poblado que lo atraviesa la carretera y en el que varios ancianos se refugian del sol debajo de una marquesina de obra.

Nosotros nos refugiamos del sol, en la poca sombra que ofrece una casa de 2 plantas. Decidimos seguir la marcha, bajamos uan leve cuesta, nos desviamos a la izquierda y tomamos de nuevo un camino de tierra, atravesamos el río Castril, por una zona sombreada. Decidimos parar un poco para refrescarnos en las frescas y limpias aguas del río. Pepegar se quita los zapatos y no se lo piensa 2 veces en meterse, Ñapas se le ha movido el pakete intestinal y se ha puesto a plantar un “chopo de chocolate enorme”, Pakito se poner a tomar varias fotos y se acuesta junto al puente, mientras yo voy de un lado para otro.

Después de unos 15 minutos de parada deicidimos arrancar nuevamente. Me he enfriado y para colmo, es cuesta arriba y el camino es de lo más polvoriento. Hace un calor casi asfixiante, no es normal. Voy tomando liquidos cada 5 minutos o menos, estamos metido esta vez entre 2 paredes de desierto, solo matas pinchos, polvo y lagartos. Estoy a punto de que me dé el pajarón.

Vamos dando pedales y aviso al grupo de que en la primera sombra que vean se paren. Hay un cortijo en ruinas que sirve de corral de ganado, que proyecta una minúscula sombra, me paro, y me tomo un pepino de infiesport, trato de recuperarme, pero veo que enfrente tenemos un cuestón de 3 pares de cojones (tramo final del Relojero) y pregunto que si es por ahí por donde hay que ir. Respuesta de los rutometrista “SÍ” respuesta mía “Su puta madre”. Ñapas da ánimos, eso no es nada, despacico se va subiendo. Es problema no es solo el desnivel, sino la temperatura que hay en esos momentos, sin exagerar de 40º no bajaba fijo, y lo peor es que no se movía no una hoja.

Es cuestión de echarle huevos al asunto, y como en los Filabres, si no se sube en 1, se sube en 2, en 3, o en 14 veces como ocurrió al final.

Empezamos a subir el cuestón, Ñapas dice “es más la apariencia desde el otro lado, que lo que hay”, los cojones pares …. Me digo yo para mi.

Después de no se cuentas paradas y de subir como unas 2 veces la última cuesta del Relojero, terminamos los 4, cada uno debajo de una olivera, porque no hay sombra para más, parecía que estábamos peleados los 4.

Después de esto, aun nos queda otro tramo de cuesta más o menos parecido, que con mucha dificultad termino subiéndolo, cuando de repente se terminan las cuestas, el camino de pedregales cambia por el de tierra, y comienza una suave llanear que nos debe llevar hasta Campo Cámara.

Aunque falta apenas unos 2 kilómetros para Campo Cámara, y vamos llaneando, estoy literalmente fundido, apenas me responden las piernas, la piel la tengo erizada, como con escalofríos, la cabeza me la noto subida de temperatura, necesito parar como sea.

Antes de entrar en Campo Cámara me detengo debajo de un árbol, estoy apenas a 300 metros pero es que no puedo moverme, me recupero durante 5 minutos y Pepegar me espera. Retomo de nuevo el pedalear, y Pakito comenta que Chicho y Julito están en el Pantano de la Bolera esperándonos y que han reservado para comer. Están apenas a unos 8 kilómetros, pero yo estoy literalmente “fundido”. Pakito pregunta si paramos en algún Bar, y da la casualidad que a unos 200 metros a derecha nuestra no solo es bar sino retaurante “Jose Luis”. Yo digo que de ahí no me muevo, por lo menos hasta recuperarme un poco. Parece que nadie discute la propuesta, están cayendo 44º del ala, el restaurante está cojonudo, y en vez de ir nosotros a la Bolera, que venga ellos que para eso llevan coche.

Parada y fonda en Campo Cámara, empieza a caer los tercios de cerveza con y sin alcohol, acompañados de las tapas de la casa, y todo pinta que con la “nevada” que está cayendo, a la Bolera y Nava de San Pedro, en bici va a ir su “puñetera suegra” .
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« Respuesta #14 en: 25 de Julio de 2012, 12:41:56 »

Pues nada mi pequeña aportación, las primeras 75











































































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