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Autor Tema: Andalucia 2011 Photos & Video  (Leído 2433 veces)
peterwallace100
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« en: 14 de Febrero de 2013, 11:44:31 »

Hi,

I must write this in English as I do not speak Spanish.  In 2011 I followed sections of the trail (Malaga/Granada).  I have written my story here:

https://docs.google.com/file/d/0BxPD-MviDgk2S09XX2JFYzFsZzA/edit?usp=sharing

Photos:  http://goo.gl/OhnJx
Video: http://goo.gl/MCZNq

Thank you to everyone who works to make this trail possible.

Peter.
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Fran Cortes
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Me encanta que los planes salgan bien!


« Respuesta #1 en: 14 de Febrero de 2013, 20:52:43 »

Hi Peter, thank you about your chronicle. I'll try to translate it into spanish in a pair of posts:

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Ciclismo y Camping por los Montes de Andalucía.

A finales del verano de 2011 yo había planeado un ciclo-viaje épico por los Pirineos. Una semana antes de que yo saliera, en una falta de atención momentánea, uno de los baches legendarios de Irlanda puso fin a mis planes. Había chocado con un bache del tamaño de un pequeño cráter que me lanzó a mí y a mi bici por los aires. Mi clavícula se rompió y destrozó mis planes. Me quedaba sin poder montar en bici unos meses. Empecé a pensar en lo que podía hacer. Decidí ir al sur de España, ya que todavía sería lo suficientemente cálido como para acampar en octubre. Me di una semana para probar mi estado de forma con la bici. Yo estaba
lejos del mismo nivel de antes de la caída, pero la clavícula se sentía bien y estando en la bicicleta se sintió aún mejor. Reservé mi vuelo.

Metí mi bicicleta en una caja de cartón grande y desinflé los neumáticos. Aunque la mayoría de las compañías aéreas no insisten en que haya que meter la bici en una caja, me parece que vale la pena tener una protección adicional. Una bicicleta dañada en el inicio de el viaje sería un desastre. Tuve un vuelo sin complicaciones y mi bici llegó sana y salva al área de equipaje. Monté la bici, le coloqué las alforjas y salía a carretera.

Fue un poco peligroso salir del aeropuerto porque la carretera a Málaga tenía mucho tráfico. Después de unos pocos kilómetros tuve la oportunidad de abandonar  la carretera principal y seguir la ruta por la costa. Fue maravilloso ir en bicicleta por el paseo marítimo con un carril bici decente. La orientación a través de las ciudades puede ser muy difícil, por lo que pensaba utilizar elementos naturales para orientarme. Cogí el río y lo seguí al norte. El río ha sido represado y se puede pedalear y andar por su cauce.

El plan era dirigirse hacia el norte. Esto me llevaría lejos de las zonas turísticas construidas y la superdesarrollada Costa del Sol. Málaga está rodeada por las montañas al norte, que actúan como una barrera natural para el crecimiento de la ciudad. Pensaba acampar en el Parque Nacional de los Montes de Málaga. El corazón del parque está relativamente cerca de la ciudad: está a 24 kilometros y 1000 metros de desnivel.

Cuando se trata de dar pedales y de cicloturismo en particular (donde usted está llevando una carga tan pesada), la distancia no es tan importante como el desnivel. Recuerda que tienes que arrastrar tu mismo, tu bicicleta y todo lo que lleves por la montaña. Cuando vas por el llano la cosa es fácil ya que una vez tomas impulso se puede ir sin problemas. Las subidas son una historia diferente, pero las recompensas valen la pena. La sensación de haberlo conseguido y las vistas al llegar a la cima de una montaña son espectaculares. Y si eso no fuera suficiente, la verdadera recompensa es el descenso. El pesada carga que trabajó en contra de usted en la subida es tu aliado en el camino hacia abajo.

Todo ese peso extra que genera una enorme cantidad de movimientos durante el descenso a gran velocidad. Se debe tener mucho cuidado cuando se pedalea con la bici cargada de peso ya que se maneja de forma muy diferente a una bici sin alforjasl. Con un poco de práctica se puede descender a gran velocidad sintiéndose cómodo, además la superficie de las carreteras en España tienden a ser de una calidad excelente.

Pensé en subir esta montaña y tratar de encontrar un lugar para acampar en el Parque Natural. Después de sólo unos pocos kilómetros pronto me encontré mirando hacia abajo a la ciudad de Málaga. All otro lado de la ciudad pude ver una enorme represa, que era la causa del lecho seco del río. Debido a la árido
del clima, el agua es un recurso precioso en el sur de España. A medida que continuaba hacia arriba comencé a notar un maravilloso dulce, almizclado aroma. Esto venía de cactus silvestres que están repartidos por toda Andalucía. Los aromas variados de flor y fauna llegara a ser una parte integral de la Experiencia Andalucía.

Me puse a pedalear y me alcanzó un señor con una vieja bicicleta de montaña curtida por las inclemencias del tiempo. Paré unos kilómetros después para comprobar mi situación en el mapa. Mientra comprobaba el mapa el señor que me había pasado antes se paró a ver si necesitaba ayuda. Hablaba un inglés perfecto y como se vi después, era holandés. Había pasado tres meses en bicicleta desde su ciudad natal en los Países Bajos hasta Málaga. Se alojaba en un hotel para pasar la noche, y había dejado sus cosas para pasear por el montaña para ver el atardecer. Él estaba pensando en coger un ferry a Marruecos el día siguiente y continuar su aventura. Nada de esto me sorprende, ya que se encontrará con ciclistas holandeses viajando casi por donde quiera que vayas por el mundo. Mis felicitaciones para ellos!
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« Respuesta #2 en: 15 de Febrero de 2013, 00:06:57 »

Me dio algunos consejos sobre el camino a seguir y pidió ver a mi mapa. 'Nuevo Michelin hoja de ruta! Muy bueno! "He estado viajando con algunos mapas antiguos y se me he encontrado con algunas dificultades. España ha visto una gran cantidad de construcción de carreteras en los últimos años y los mapas pueden estar anticuados. Esto puede ser de especial dificultad para los ciclistas. Muchas carreteras cambian y ya no es seguro para ir en bici. Nuevas autopistas, que hay que evitar a toda costa por los ciclistas, ni siquiera aparecen. Tranquilizado con mi mapa y aconsejado de que no habría problemas para encontrar una zona para acampar un poco más adelante, le deseé buenas vistas y siguió adelante.

En esta época del año en el sur de España, el sol se pone justo después de las ocho. Yo era muy consciente de esto y vi como el sol empezaba a caer por debajo de las montañas a lo lejos. Yo estaba bastante cerca de coronar, pero decidí que era hora de encontrar un lugar para acampar. Vi una pequeña carretera que se internaba en el Parque y la seguí durante algunos kilómetros. El terreno era bastante llano y rodeado de bosques. Desmonté de la bici y seguí un camino complicado unos cientos de metros por una zona boscosa. Era un lugar perfecto para acampar. No se podía ver desde la carretera o camino y la vista era increíble. Yo las copas verdes de los árboles varios kilómetros con la puesta de sol que coronaba la escena con una hermosa neblina naranja. Casi acababa de aterrizar y estaba a menos de 20 km de
Málaga ciudad.

<a href="https://lh4.googleusercontent.com/-yJ6Y4O4NVgs/TqfiJb8N-yI/AAAAAAAAAsY/obBSIeNA_-0/s1140/P1020632.JPG" target="_blank">https://lh4.googleusercontent.com/-yJ6Y4O4NVgs/TqfiJb8N-yI/AAAAAAAAAsY/obBSIeNA_-0/s1140/P1020632.JPG</a>

Instalé la tienda y cociné un poco de pasta en mi estufa de camping. Es muy importante conseguir un poco de proteínas y carbohidratos en el cuerpo tan rápidamente como sea posible después de dejar de dar pedales. El cuerpo puede absorber estas mucho mejor en la primera media hora o así, y en una ruta cicloturista de varios días
teendrá que recuperar lo más que pueda para evitar sentirse agotado al día siguiente.
.
También es vital tener un buen desayuno antes de empezar, o no llegarás muy lejos después. Hay un viejo dicho en el ciclismo: "Comer antes de tener hambre, beber antes de tener sed". Y una buena hidraratación, en un clima cáliido es de vital importancia. Beba agua y disfrute de ella con frecuencia. Si se acaba la energía llega el temido "bonk". Los corredores de maratón lo llaman golpear la pared. Si tienes el bonk que significa que has agotado el suministro de glucógeno. El cuerpo convierte los carbohidratos en glucógeno.

En malas circunstancias se vuelve físicamente difícil permanecer de pie incluso y te encuentras con un bajo estado mental. Consigue carbohidratos cada dos horas de pedaleo y podrás evitar el temido "bonk".

En un viaje, la comida se convierte en una obsesión. Hay una buena razón para ello. El ciclismo en terreno montañoso a buen ritmo es físicamente intenso. Puedes quemar hasta 800 calorías por hora. Si la jornada es de  horas sobre la bici resultan 8.000 . La ingesta de calorías diaria recomendada es de 2.500 para los hombres. Para una mujer es 2.000 calorías. Tendrás que comer la cantidad recomendad, más la cantidad que usted ha quemado sobre la bicicleta. Eso es cuatro veces su costumbre diaria de consumo. Así se puede ver por qué la comida se convierte en una obsesión! No se preocupe, aún así usted todavía perderá peso. El cuerpo sólo puede procesar alrededor de 8.000 calorías al día.

En este punto terminé de comer y monté la tienda. El sol se había puesto y estaba oscuro. Cuándo uno viaja solo es no es aconsejable intentar pedalear por un sendero de montaña. También es necesario tener mucho cuidado cuando se enciende una fogata. El sur de España es muy seco y una chispa rebelde de una fogata puede extenderse rápidamente convertirse en un desastre. Me pareció mejor encender una pequeña vela. En una noche clara mirar a las estrellas es siempre un placer. Yo estaba muy cansado, así que me retiré a mi tienda y leí un libro a la luz de las velas un poco. A pesar de que sólo había ciclado unas cuatro horas, el día de
preparación y el de viaje se habían tomado su peaje. Me dormí rápidamente.

Me desperté una hora más tarde por el ruido de unos jóvenes españoles riendo y con la música a todo volumen de la radio de su coche. Yo no estaba particularmente preocupado - No había manera de que fuera visible desde la carretera, y además sonaba a cierta distancia. Aún así todavía tuve que permanecer alerta, y no pude dormir muy bien. La tranquilidad de la montaña había sido arruinada por algunos dudosos temas euro-techno. Es parte de la naturaleza impredecible de la acampada libre. Al cabo de una hora acabó y pronto estuve dormido.

Me desperté justo después del amanecer, lo que significaba que eran aproximadamente las 8. Las mañanas en las montañas son frías en España en otoño, así que me abrigué. A medida que el sol se eleva la temperatura comienza a aumentar. Desayuné y desmonté mi tienda junto al resto de mi equipo. Montar el campamento por la tarde y guardar de nuevo al día siguiente se convierte en una especie de rutina. Es la vida de un nómada. Pronto estaba en la carretera a través del terreno montañoso. A lo largo de los lados de las montañas podía ver filas y filas de olivares. Andalucía es el mayor productor de aceite de oliva en el mundo. Seguí hacia el norte a través del terreno montañoso. Mi plan para el día era pasar por la ciudad de Ventas de Zafarraya. Solo serían 50 km en bici hacia el noreste. No era mucho desnivel, 1.000 de ascenso. Estaba haciendo buen tiempo, pasando por los pequeños pueblos de Colmenar y Riogordo. Compré algunas provisiones en una pequeña
tienda y tuve una conversación con un local simpático que hablaba inglés razonablemente bien. Le fascinaba ver a un solitario hombre irlandés viajando en bici y acampando en el corazón de Andalucía. Creo que muchas experiencias de mis compatriotas de España son un alboroto de alcohol en la Costa del Sol. Mi idea de
el infierno.

Seguí adelante. El sol era fuerte pero no insoportable. Tuve la oportunidad de continuar por el mediodía sin demasiado esfuerzo. Durante los meses de verano, sería demasiado caliente para rodar al mediodía. En un viaje anterior en España, era necesario buscar la sombra al mediodía durante tres horas. En España puede hacer mucho calor!

Pedaleé otros 20 kilometros antes de encontrarme con la siguiente población. Fue hermoso. Cientos de casas blancas aparecieron a lo largo del contorno de la colina. Todos estaban cubiertas con baldosas de terracota de color tierra. La iglesia del pueblo con su campanario se encuentra en el punto más alto, con vistas a
el resto del pueblo. Me detuve brevemente para llenar mis botes de agua de la fuente del pueblo. El siguiente pueblo por el que pasé fue Benamargosa. Tuve que parar para comprar algo de comida para el siguiente día. Había una pequeña tienda local que estaba cerrada, pero utilizando una combinación de lenguaje de signos y unas pocas palabras de español fuí capaz de convencer al propietario para que abriera durante unos minutos.
Los horarios de apertura de las tiendas pequeñas en España se convertiría en una especie de desafío. El tiempo para la siesta parecía estar sobre las dos horas aunque en realidad nunca se molestaban en abrir. Mientras que el estilo de vida sosegado parecía atractivo, a veces realmente pillar algo de comida para el viaje por delante era difícil.
« Última modificación: 15 de Febrero de 2013, 09:53:58 por Fran Cortes » En línea

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« Respuesta #3 en: 15 de Febrero de 2013, 10:29:38 »

Empecé la jornada y después de unos kilómetros me di cuenta de que había estado yendo cuesta abajo y me pareció un tanto extraño ya que debería haber sido o va cuesta arriba o al menos mantener el nivel. Justo delante, pude ver una gran población, lo que me sorprendió ya que se suponía que no debería haber ese pueblo por allí cerca.
Examiné el mapa con más atención y me di cuenta de que había cometido un error de navegación grave. Había tomado un giro a la derecha en vez de seguir recto. Mi mapa Michelin tenía una escala 1:400.000. Es una escala bastante buena para usar como un mapa por que cubre un área enorme, pero algunas de las carreteras más pequeñas pueden ser un poco difícil de distinguir. Un lapsus de concentración durante la lectura del mapa me había costado casi un día completo de pedalada.

La ciudad en la distancia era Vélez-Málaga. En vez de dirigirme hacia el norte, había estado viajando hacia el sur de nuevo, hacia la costa. Me sorprendí por el error en la navegación. Eran las 16:00 y se me estaba acabando el día y yo sabía que no sería capaz de recuperar el terreno perdido ese día. Me sentía un poco deprimido por la situación. El Cicloturismo tiene sus días buenos y sus días malos. Yo ya no estaba en una zona remota, por lo que encontrar una zona para acampar.

Me desvié por un camino lateral donde había un depósito de riego en una loma. Estos tanques se reparten por el paisaje y almacenan agua para el riego de los olivares. Aunque había pocas casas alrededor, pasé una cerca con mi bicicleta y subí a la pequeña colina. Analicé el paisaje y vi que no podrían verme desde el camino o cualquiera de las casas si instalaba la tienda detrás del depósito. Por si acaso, decidí esperar hasta el anochecer para poner mi tienda. Tuve un par de horas para matar el tiempo, así que preparé algo de comida caliente en mi estufa de camping y leí un libro.

<a href="https://lh3.googleusercontent.com/-aDMJaHlDz9g/TqfiQdUi0JI/AAAAAAAAAs8/my_xewHXaK0/s855/P1020646.JPG" target="_blank">https://lh3.googleusercontent.com/-aDMJaHlDz9g/TqfiQdUi0JI/AAAAAAAAAs8/my_xewHXaK0/s855/P1020646.JPG</a>

Estaba leyendo Rough Ride por el ex ciclista profesional irlandés Kimmage Paul. Paul Kimmage era un ciclista profesional en la misma época que las  leyendas irlandesas Sean Kelly y Stephen Roche. A diferencia de Kelly y Roche, Kimmage era un gregario, que trabaja exclusivamente para el beneficio del líder del equipo. Lleva a cabo tareas como ir a buscar botellas de agua o encabezar el grupo para proteger al líder del aire. No importa que un gregario no termine una carrera, siempre y cuando cumpla con su deber para el equipo. Kimmage escribe un relato honesto de las presiones sobre los ciclistas para doparse en beneficio del equipo. Su descripción de levantarse a las 4 de la mañana, y tener que comer arroz y carne, y luego competir en las frías Clásicas de primavera me hizo sentir simpatía por él. De repente, mi error de navegación no parecía tan malo.

Cuando el sol empezó a ponerse, puse mi tienda. Era una noche clara y miraba a las estrellas y observé la salida de la luna. Era casi llena y brillante por lo que pude ver con toda claridad incluso en la oscuridad. Esta luna brillante iba a ser de gran utilidad más adelante en el viaje. Me fui a la cama y me desperté justo antes del alba. Recogí mi tienda de campaña y desayuné rápidamente. Yo estaba en camino antes de que el sol comenzara a salir. Estaba de muy buen humor. A pesar de que había un montón que subir, yo estaba haciendo un buen tiempo y recuperando toda la distancia que había perdido el día anterior. Me dirigía directamente hacia el norte a la localidad de Ventas de Zafarraya. Para llegar al pueblo tenía una fuerte subida. El camino serpenteaba hacia arriba
hacia un paso entre dos cerros. En el pueblome tomé un café en un bar pequeño y pillé algunos suministros más. Compré comida para un par de días, ya me dirigía a unas etapas por medio del campo y no estaba muy seguro la próxima vez que vería a un pueblo.

<a href="https://lh5.googleusercontent.com/-a6LbY8ZldLI/TqfiZhtXNqI/AAAAAAAAAts/lBFkGqOqIec/s855/P1020666.JPG" target="_blank">https://lh5.googleusercontent.com/-a6LbY8ZldLI/TqfiZhtXNqI/AAAAAAAAAts/lBFkGqOqIec/s855/P1020666.JPG</a>

Desde el pueblo iba a girar hacia el este durante unos 10 kilómetros y salir de la carretera para seguir la ruta de senderismo GR-7. El GR7 es la sección española del sendero E4. La E4 es una ruta de senderismo 10.000 kilometros que comienza en el punto más occidental de España y termina en Grecia. Va fuera de las carreteras siguiendo caminos de tierra y senderos a través de algunos de los paisajes más bellos en el mundo. Pasa a través de los parques nacionales, y muchas cordilleras. Yo había hecho algunas investigaciones, y aunque las trayectorias pueden llegar a serduras, gran parte que se puede hacer con mi bici de cicloturismo. Las secciones más duras las hacía caminando con la bicicleta. Entonces, mi mapa no servía para nada ya que los caminos no estaban marcados. Tenía una pequeña unidad GPS que yo había programado con la ruta.

Al salir de la ciudad me encontré con los primeros cultivos en España que no fueron aceitunas. Yo estaba en una llanura abierta bastante alto en las montañas. El suelo parecía muy fértil y pude ver filas y filas de tomates, pimientos y berenjenas. Era imposible no darse cuenta de la pobreza en la zona. Los trabajadores del campo vivían en lo que eran chozas básicas. Mientras pasaba vi varios perros muertos en la carretera. Algunos de ellos habían sido parcialmente cubierto, pero por lo demás se quedaron ahí. Yo estoy acostumbrado a ver atropellamientos en mis viajes, pero nunca dejando los perros de esta manera. Fue bastante impactante.

Terminé el tramo de 10km en un momento y llegué a una señal del GR7 en una pista. Ahora comienza la diversión me dije a mí mismo. Llanuras abiertas fueron reemplazados por un frondoso bosque. Yo estaba aún en un valle rodeado por altas montañas hasta donde yo podía ver. Más arriba en la carretera vi señal de un área de acampada. Abandoné el camino principal a investigar. Estas zonas de acampada se reparten por los los parques nacionales en España. Proporcionana mesas para picnic, zonas de barbacoa y agua corriente. Todo esto es completamente gratuito. Era demasiado pronto para acampar, pero me quedé con el lugar en la mente para usarlo a mi regreso del bucle.
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« Respuesta #4 en: 16 de Febrero de 2013, 08:34:49 »

<a href="https://lh5.googleusercontent.com/-PeRGoYO-OnI/Tqfi707MHYI/AAAAAAAAAwI/vsD8_oxFMeQ/s1140/P1020752.JPG" target="_blank">https://lh5.googleusercontent.com/-PeRGoYO-OnI/Tqfi707MHYI/AAAAAAAAAwI/vsD8_oxFMeQ/s1140/P1020752.JPG</a>

Crucé un arroyo de montaña y me comí unas peras que crecían en un árbol junto a la carretera. Pasé a un pastor y sus ovejas bajando de las montañas y le di un amistoso
"Hola". Durante gran parte de mi tiempo en las montañas, el único contacto humano que tendría eran pastores ocasionalmentel. El camino pasaba sobre una pequeña montaña y en el otro lado de la vertiente discurría un hermoso lago. Fue una maravillosa sombra de color turquesa rodeada de pequeñas colinas. Más adelante, el sendero cruzaba una  carretera que conducía a un pequeño pueblo. Me detuve  para un breve descanso. Tenía una muy empinada cuesta para salir fuera del pueblo y cuando llegué arriba estaba completamente asfixiado. Yo estaba enganchado aún en los pedales, así que terminé cayendo sobre mi lado derecho. Me las arreglé para estirar el brazo para amortiguar la caída. La caída me preocupó bastante ya que podría haber aterrizado en mi todavía no muy curada clavícula. Por suerte no fue nada y algunos aldeanos amistosos se acercaron a asegurarse de que estaba ok.

La luz se desvanecía así que me fui del pueblo y tomé de nuevo el camino. Esta sección pasa a través el Parque Natural Sierras de Tejeda y es muy montañosa y remota. A unos 2 km a lo largo de el camino me encontré con otra área recreativa y al otro lado un pequeño río. Yo no vi que había un puente para pasar y me quité los zapatos para cruzar al otro lado del río. Fue lugar perfecto para acampar. Hay asadores, por lo que recogí un poco de madera para encender un pequeño fuego para cocinar. Monté mi tienda de campaña detrás de unos árboles, así que no podía verse desde el camino. El suelo del bosque estaba cubierto de hojas que hacía un ruido muy agradable cuando te abrías paso entre ellas andando.

Mientras caía la noche dejé que el fuego se apagara y me sentó junto al río para observar las estrellas. Una furgoneta blanca llegó a la la zona de aparcamiento y se quedó allí durante media hora. Yo no estaba muy preocupado ya que estaba completamente invisible y separado de la carretera por el río. Me dirigí de nuevo a mi tienda a retirarme por la noche. Es maravilloso acampar en un bosque. El murmullo del río y el suave sonido de una brisa ligera soplando a través de los árboles era muy reconfortante. Madre Naturaleza pronto me tuvo dormido.

Me desperté justo antes del amanecer, preparé el desayuno y luego un lavado rápido en el río. Era muy refrescante ya que como río de montaña el agua era extremadamente fría. Estaba de vuelta en el camino de nuevo y disfrutando de cada momento. El sendero GR7 se convirtió de camino de tierra a un estrecho sendero. Llegué a la ladera de una
montaña donde tenía una vista espectacular del parque que me rodeaba. El camino estaba con las flechas roja y blanca apuntando en la dirección correcta en los cruces. A veces estaban marcadas con pintura en una roca. Es difícil ir por el camino equivocado, pero por si acaso yo tenía mi GPS como copia de seguridad. Desde la parte superior de la montaña pude ver el camino conducía a la pequeña localidad de Játar [Yayena?, N. del T.]. Tuve que caminar varios kilómetros ya que el camino tenía una gran caída por mi lado derecho. Ir montado era impensable por que era muy peligroso. Al tiempo llegué al pueblo y me detuve para almorzar. Como todavía era de tarde, tuve que esperar una hora o dos para montar la tienda. Me tomé un café en un pequeño bar mientras esperaba. Después del almuerzo regresé de vuelta a la pista para subir otra montaña  en el parque nacional.

Seguí los senderos de las montañas rocosas durante unas horas, manteniendo mis ojos atentos a las marcas del GR7 en cada cruce. Con el tiempo llegué a la salida del parque y pillé una carretera durante varios kilómetros antes de girar hacia otro camino de tierra. Este camino era bastante rocoso por lo que la marcha era lenta. Tenía que ser muy cauteloso con las rocas. Si me doblaban una rueda tendría serios problemas. Me pasó en Fornes y Jayena. Y cada vez que me salía de la carretera principal después de dejar atrás algún y dirigirme a las montañas.

El sol estaba ya ocultándose y yo estaba a unos 20 km de la población más cercana. Yo no había tenido en cuenta lo mal que la pista iba a estar. Yo tenía un promedio de unos 7 km / h por un camino rocoso escarpado. Yo también estaba bastante bajo de provisiones. Acampar no sería un problema, pero significaría pasar hambre durante la noche. Pasé por algunas chozas abandonadas viejas con avisos en español de que era inseguro permanecer dentro. Quedandome cerca de una hora de luz natural, llegué a la cima de la montaña. Habría otra zona de acampada. Tenía una serie de pequeñas cabañas con chimeneas que serían un gran lugar para alojarse por la noche. Estaban cerradas, pero una estaba abierta para el caso de que un viajero como yo necesitara hacer uso de una.

Estaba a unos 12 km del pueblo de al lado, Albuñuelas, donde podía coger algo de comida. Yo pensé que tardaría como máximo tres horas en llegar allí y volver. Tomé la decisión de dejar mi equipaje escondido y dirigirme al pueblo. Era de noche cuando llegué allí, pero pensé que sería capaz de encontrar el camino de regreso sin demasiada dificultad. Colqué mis luces delanteras y comprobé mi GPS. Aunque el GPS es un modelo básico sin función de mapas, se podría seguir un camino que ya había recorrido previamente. Yo utilicé esta función para encontrar mi camino de regreso al área recreativa.

El camino de bajada era pedregoso y empinado, pero me las arreglé para llegar a la ciudad sin demasiada dificultad. La tienda local estaba cerrada, pero los propietarios estaban de pie fuera y amablemente abrieron para mí. Se habían quedado sin pan para vender pero me dieron un poco de su propia casa. Muy amables por cierto!

Era noche cerrada cuando me dirigí a mi campamento. En la oscuridad, todo parecía diferente. No reconocí nada. Tenía que encontrar el camino que me llevaría de nuevo a la
zona de acampada. Yo estaba confiando únicamente en el GPS. Después de aproximadamente una hora llegué a la conclusión que me había perdido. El camino no era tan malo como el que yo había cogido al bajar al pueblo. Comprobé por dos veces el GPS y descubrí que se había estropeado. Volví  de nuevo al camino que había traído. Mi luz delantera no iluminaba lo suficiente como para rodar con seguridad por esos caminos por lo que el ritmo de marcha fue muy lento. Mi viejo amiga la luna empezaba a subir, y empecé a tener una iluminación fantástica. Tuve la oportunidad de coger velocidad y fui capaz de reconocer las características de la zona por la que yo había pasado al fondo. Seis horas después de haber partido, volví a la zona de acampada. La sensación de alivio fue enorme. Había subestimado cuán difícil sería encontrar el camino de vuelta en la oscuridad y había confiado demasiado en mi GPS.
« Última modificación: 16 de Febrero de 2013, 09:23:01 por Fran Cortes » En línea

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« Respuesta #5 en: 16 de Febrero de 2013, 22:44:53 »

Encendí un fuego en la cabaña y encontré algunas velas que los ocupantes anteriores habían dejado atrás. Cociné algo de comida en el fuego con un vaso de vino como lámpara. Yo no tenía necesidad de poner mi tienda, por lo que sólo saqué el saco de dormir y aislante para dormir durante toda la noche. A la mañana siguiente lavé mi ropa y me duché en los servicios. Las zonas de acampada tienen duchas básicas y tienen piscinas que recogen el agua fría de la montaña. Durante el día el sol calienta el agua. No está caliente, pero está sin duda mucho más caliente que la de la  corriente fría de los ríos.

<a href="https://lh5.googleusercontent.com/-atLcWHek3Qw/TqfjHlgLCvI/AAAAAAAAAw4/HLBw8G5ZmXY/s855/P1020774.JPG" target="_blank">https://lh5.googleusercontent.com/-atLcWHek3Qw/TqfjHlgLCvI/AAAAAAAAAw4/HLBw8G5ZmXY/s855/P1020774.JPG</a>

Después del desayuno me dirigí de nuevo a Albuñuelas. La aventura de la noche anterior ya se había convertido en un recuerdo lejano. En Albuñuelas me desvié nuevo hacia el sendero GR7. Esta parte de la sendero serpentea por la ladera de un valle que pasa directamente a través de fincas de naranjos. Las naranjas maduras recogidas directamente del árbol están deliciosas. En la siguiente población, decidí dejar la ruta pista y tomar la carretera principal.

Tenía que llegar a Granada, donde me daba la vuelta y regresaba a Málaga en pocos días. Fuí un ciclista demasiado lento cuando circulaba por senderos. Sin embargo cuando rodaba por carretera la velocidad media iba de 7 km / h hasta 20 + km / h. Me dirigía hacia la cordillera de Sierra Nevada, que tiene el punto más alto de la España peninsular, el Mulhacén a 3.478 m sobre el nivel del mar. Aunque había una carretera que conducía a Granada rodeando por el sur el macizo yo había investigado y descubierto que había un camino que llevaba a Granada pasando al otro lado de la montaña. Otros viajeros lo habían hecho en bicicletas de paseo, así que sabía que iba a ser capaz de hacer lo mismo.

Yo estaba haciendo un buen promedio por carretera, pero ya se me estaba haciendo de noche. Había pensado iniciar mi ascenso de la Sierra Nevada ese día, pero iba a oscurecer en una hora. Acampé en las faldas de un cerro fuera de un pequeño pueblo. No era lo ideal, pero yo quería tener unas piernas frescas el día siguiente para el ascenso. Me desperté temprano al día siguiente y desayuné rápido. Pasé por Órgiva, que era la ciudad más grande por la que había pasado hasta que llegara a Granada. Compré comida tanto como pude llevar ya que no estaba seguro de cuánto tiempo se tardaría en cruzar Sierra Nevada. Al salir de Órgiva la pendiente se hizo mucho
más pronunciada. Había subido 1,000 metros de desnivel hasta llegar a la central eléctrica tras Pampaneira. Este fue el último bastión de la civilización hasta Granada. Había cubierto 1.000 metros, por lo que solo me quedaan otros 2.300 por recorrer. Me detuve un momento para mirar hacia atrás  el valle que había remontado en bicicleta. El camino recortaba la montaña, serpenteando hacia arriba del pueblo. Fue ciclismo duro, pero las condiciones eran perfectas. El sol había salido y había una brisa suave.

Al salir de Pampaneira [Capileira?] seguí subiendo. El camino empeoró progresivamente. Lo que comenzó como una pista de tierra se convirtió en un camino de montaña pedregoso. Hubiera sido imposible conducir sin un 4x4. Pude hacerlo sobre la bici, pero muy lento. Mientras iba ganando altura empecé a notar cambios en la vegetación. Los árboles de hoja caduca dieron paso a las coníferas y abetos. Pasé un área de descanso en la pista que conduce hacia arriba que estaba bloqueada con una barrera. Le di al guarda del parque una sonrisa y señalé hacia arriba y dije: "Si?". Él respondió con una sonrisa y dijo: "Si.". Él levantó la barrera y seguí hacia arriba. Yo todavía estaba rodeado aún por bosques. Me di cuenta que una niebla blanca poco a poco subía por los árboles. Pude distinguir pequeñas gotas de agua en la niebla. Yo estaba dentro de  las nubes. Un poco más más arriba pude ver el final de la línea de árboles. Este fue el comienzo de la tundra alpina. No hay suficiente oxígeno a esta altitud para apoyar el crecimiento del árbol. Las hierbas y las flores pueden crecer por otros cientos de metros, pero al final las condiciones se vuelven demasiado hostil para cualquier tipo de vegetación.

Mi avance había sido lento debido a la carretera rugosa y se me estaba haciendo tarde el día. Calculé que tenía alrededor de una hora de luz por delante. Revisé mi altitud en el GPS. Yo estaba a 2.500 metros, y me quedaban otros 800 por subir antes de llegar a la cima. Yo había planeado acampar arriba en las montañas esa noche aunque decidí que sería mejor acampar en el bosque. Los árboles proporcionarían refugio en caso de que el tiempo cambiara y tuve un montón de leña para una fogata.

Al detenerme para buscar un sitio para acampar vi a otro ciclista en una bicicleta de carretera que venía subiendo tan fuerte como podía. Le saludé y le pregunté "Habla inglés?". Él respondió con un "Si" y se detuvo. Respirando muy profundamente por el esfuerzo. Resultó que era un paisano irlandés de Derry. Tenía casi agotada el agua, así que le di la medio litro. Yo estaba bien abastecido con provisiones. Él planeaba llegar a la cima de noche y después  regresar a su albergue en Pampaneira. Le advertí que solo quedaba una hora más o menos de luz. Como yo, no conocía el camino que quedaba  por delante, así que le aconsejé que continuara otra media hora antes de volverse. Nos dimos la mano y nos deseamos buen viaje. Yo estaba a una altura alpina, en medio de la nada, en el corazón de la cordillera de Sierra Nevada y me encuentro con un paisano irlandés. Extraordinario.

Había localizado un pequeño desvío del camino principal perfecto para acampar. Yo todavía estaba en el bosque, pero un poco más allá la línea de árboles terminaba y tenía una vista perfecta de las montañas circundantes. Yo sabía que este sería el lugar perfecto para ver la puesta de sol. Limpié un área pequeña y monté la tienda. Reuní un poco de madera e hice un círculo pequeño para el fuego con unas rocas. Después de cocinar la cena, me senté sobre una roca para ver el atardecer. Fue sin duda el más hermoso que jamás he visto.
A medida que el sol se ponía detrás de las montañas en la distancia, las nubes cambiaron de un tono de azul a un rosa glorioso. Cuando ya era de noche, me senté junto al fuego del campamento con una copa de vino. Era una noche clara y yo estaba a kilómetros de cualquier contaminación lumínica. Podía ver la banda difusa de la Vía Láctea.  Apagué el fuego del campamento y me metí en el saco de dormir. Pronto caí en un profundo sueño.

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Me encanta que los planes salgan bien!


« Respuesta #6 en: 17 de Febrero de 2013, 19:37:43 »

Más tarde durante la noche sentí un golpe poderoso contra mi tienda. Yo estaba en el medio de la nada, así que no tenía idea de lo que podría ser. Agarré mi linterna y examiné la zona. Pude ver dos ojos brillantes mirándome a unos diez metros de distancia. Era un zorro! Yo descuidadamente había dejado algo de mi comida fuera, y, obviamente, había sido atraído por el olor. Le tiró un palito en su dirección para que se asustarlo. Reuní toda mi comida y la até lo más alto que pude de un árbol y luego me fui a la cama. Pude oír algún rumor, así que imaginé que se las había arreglado para conseguir un poco de mi comida. Caí dormido y desperté sin más incidentes a la mañana siguiente.

Con la luz del día, examiné mi comida y me di cuenta de que el zorro se había llevado con todo mi chocolate. Había dejado toda la carne y tomado el chocolate. Un zorro muy peculiar! Recogí mi tienda de campaña y me dirigí de nuevo a la pista. A pocos kilómetros había varias grandes rocas que bloqueaban el camino. Estaba intransitable para los coches, pero yo fui capaz de pasar. Me encontré con dos guarda parques españoles y me paré a hablar con ellos. Ambos hablaban un inglés excelente. Uno de ellos llevaba un barril azul grande en la espalda,
así que le pregunté para qué era. Explicó que lo usaba para atrapar zorros. Algunos de ellos tenían la rabia y tenía que ser controlado. Jaysus, me dije a mí mismo. También me informaron de varios refugios que había más adelante y que podría utilizar ese día. Yo había planeado llegar a Granada por la noche, pero fue reconfortante saber de ellos por si acaso. Sin vegetación y tan solo con rocas por todas partes, sería difícil plantar la tienda de campaña.

El camino giró a la izquierda hacia un refugio de gran tamaño. Consulté con algunos excursionistas, quienes me informaron que el camino hacia Granada era por un largo sendero estrecho justo delante. El camino era muy difícil para una bici, así que fui de excursión empujando la bici. Estaba empezando a notar los efectos de la altitud. Mi corazón estaba bombeando por el esfuerzo. Tenía que entrar en ritmo para hacer cualquier progreso. Cada diez pasos tenía que parar un rato para dejar que mi corazón se calmase. El paisaje se convirtió verdaderamente desolador. Había
rocas grises y pedregales en todas partes. No había ni una sola señal de vida. Seguí unas pocas horas. De vez en cuando el camino se hacía lo suficientemente amplio como para pedalear, que era significativamente más rápido que caminar. El camino había sido cavado a través de montañas que bloqueaban mi visión del camino hasta que había pasado a través de ellas. No tenía ni idea de lo lejos que estaba la cima, y ahora era tarde.

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De vez en cuando me gustaba comprobar la altura con el GPS y pude ver que estaba subiendo muy lentamente. Yo estaba a 3.000 metros y la cumbre estaba en 3.200. Más arriba, pude ver a un hombre en bici de montaña que venía bajando. Fue la primera cosa viva que había visto durante horas. Le pregunté sobre el camino que tenía por delante. Su inglés no era genial, pero me dijo que más adelante el camino era más ciclable. Al menos eso es lo que creo que dijo. Pasé la siguiente cresta y de hecho se convirtió en un camino ciclable. Era ya de noche en este punto y yo estaba cada vez más preocupado por que tendría que permanecer en la montaña otra noche. Sabía que había un camino al otro lado, pero hubiera sido demasiado peligroso descender en la oscuridad. Redoblé esfuerzos, pero aún tenía que tomar regularmente breves paradas a causa de la altitud. Se hacía más duro a medida que subía. La ruta comenzó a nivelarse y pasé un glaciar a mi derecha. Estaba a 3.200 metros, así que sabía que ya estaba cerca de la cumbre. La ruta se hacía paso a través de otra cresta. Después de este paso llegué a una carretera! Ya estaba en la parte superior. Todas mis preocupaciones acerca de quedarme atrapado en la montaña se evaporaron.

Inmediatamente me preparé para el descenso. Había pasado bastante calor por el camino debido al esfuerzo extremo. Hacía frío, pero no me había dado cuenta. El descenso sería una historia diferente. El viento me despojaría de calor corporal. Me puse los guantes de invierno, gorro de lana y algunas capas extra para bajar de la montaña. La carretera estaba en mal estado y las curvas la hacían más peligrosa si bajaba demasiado rápido. Por lo menos tenía toda la carretera para mí solo. Más adelante pude
distinguir una estación de esquí. En el invierno, cuando la nieve llegue este sería un lugar muy concurrido. En octubre estaba casi vacío. Después de la estación de esquí la superficie de la carretera mejoró significativamente. Era asfalto nuevo y las curvas eran más suaves. Volé como un cohete. Miré mi cuenta. Yo estaba haciendo 60kp / h. Estaba rodeado de montañas y el sol se estaba poniendo entre ellas. Lo que me había llevado dos días para subir, me llevó cerca de una hora para descender.
Cubrí los 20kms finales en media hora.

Me estaba acercando a Granada, que es una ciudad bastante grande. Realmente no quería quedarme en un hotel, así que detuve mi descenso y me desvié por un pequeño camino lateral que conducía a un lago boscoso. Todavía estaba un poco lejos de la ciudad, así que decidí que sería lo suficientemente seguro para acampar y pasar la noche. Yo planté mi tienda detrás de los árboles y al lado de la carretera. Me levanté antes del amanecer y me fui a nadar al lago antes de de salir de nuevo. En media hora yo estaba en Granada. Me sentía extraño estando en una gran ciudad grande después pasar siete noches en solitario. Granada en sí es una hermosa ciudad llena de historia. No había manera de orientarme a través de esta ciudad con el mapa que tenía, así que me dirigí a la oficina de turismo al lado de la Alhambra. La Alhambra es una serie de lugares islámicos construidos desde 889 en adelante. Cogí un mapa turístico y lo usé para atravesar la ciudad. Yo estaba ahora dirigiéndome hacia el oeste en dirección a Málaga. Al salir de Granada comenzó a llover. No era mucho y como yo había tenido hasta ahora un tiempo fantástico no me molestó demasiado.

La carretera no tenía demasiado tráfico y estaba haciendo una excelente media. Pasé por Armilla y Gabias. Mi plan era dirigirme hacia Ventas de Zafarraya, la ciudad por la que había pasado durante mi tercera jornada. Cuando había pasado por un área recreativa cerca del sendero GR-7 que sería perfecta para acampar. Cogí un un buen ritmo y pronto me encontré volando. Seguía lloviendo y cuando estaba subiendo una pequeña colina, tuve alguno gritos de aliento de algunos locales que me pasaron en una camioneta pequeña. Esos pequeños momentos son los que ayudan a levantar el ánimo. Cubrí los 50km que me quedaban en unas tres horas. Todavía me quedaban unas horas de luz, así que planté mi tienda detrás algunos árboles y aproveché para leer un rato. Estaba demasiado cansado, así que ni me molesté en encender un fuego.

Cuando me levanté al día siguiente la lluvia había cesado y el sol ardía. Aproveché para secar todo lo que había mojado. Cuando preparaba mi bicicleta, pensé que me faltaba la última noche de acampada en España. Mi vuelo salía a la mañana siguiente, así que quería estar cerca de Málaga. Decidí que el Parque Nacional, donde me alojé la primera noche no era idóneo. Desde el parque solo había que seguir recto por la montaña a Málaga, y si me levantaba lo bastante temprano, tendría tiempo de sobra para llegar al aeropuerto. Decidí tomar una ruta ligeramente diferente, en lugar de cubrir el mismo recorrido. Fue por las montañas, pero mi condición física era excelente después de estar en la carretera durante nueve días. No me di prisa, deteniéndome a cada momento para admirar las vistas de nuevo. Antes de anochecer, estaba de nuevo en el Parque Nacional. Volví al lugar donde había acampado la primera noche. Parecía muy apropiado. Esperemos que esta vez no hubiera ningún jóven que escuchando tecno chunga.

Yo planté mi tienda y como era mi última noche en España, decidí disfrutar de una comida en un restaurante que había pasado como unos kilómetros atrás. Yo pedí un poco de pan, un entrante y dos platos principales. Después de ver toda la comida, un caballero en el bar me preguntó en Inglés si yo había estado montando en bici. Resulta que era de Inglaterra y se había mudado a la zona hace diez años. Le puso al corriente de mi viaje y me estrechó la mano y se empeñó en invitarme a un trago. Terminé mi comida me despedí del inglés.

De vuelta a mi campamento, me instalé para la última noche. Me puse mi alarma para sonara antes del amanecer, para llegar con tiempo al aeropuerto. Resulta que yo no iba a necesitar la alarma. Una hora antes de que tuviera que levantarme, una lluvia torrencial comenzó. Tenía la esperanza de que se acabaraa, pero al observar las
nubes supe que podría durar todo el día. Recogí, ya empapado y salí a la carretera. Todo fue cuesta abajo a Málaga, pero la lluvia era tan fuerte que el camino se convirtió en un arroyo. Lo tomé lentamente y pronto llegué a Málaga. Me dirigí a la carretera de la costa y di un giro a la derecha que me llevó al aeropuerto. Registré mi equipaje y mi bicicleta y pasé por control de embarque. El guardia de seguridad se estaba riendo del enorme charco de agua que había dejado con toda la ropa mojada.

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Mi bici llegó a salvo a Dublín, y me dirigí hacia mi casa en la última etapa. Me sentía extraño circulando por el lado izquierdo de la carretera de nuevo, pero pronto me acostumbré. Mi amigo Niall tenía la cena lista para mí cuando llegué a casa. Un bonito gesto de muy bienvenida. Yo había terminado mi aventura recorriendo Andalucía y estaba muy agradecido por el tiempo que había pasado allí. Excluyendo el precio de los vuelos, me había gastado en total 90 euros. Toda una ganga para unas vacaciones de sol durante once días, justo al norte de la Costa del Sol.
« Última modificación: 17 de Febrero de 2013, 21:30:59 por Fran Cortes » En línea

Francisco J. Cortés (fRaN)
coordinador proyecto TransAndalus
info@transandalus.org
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